ESPASMOS DE CUARENTENA CAP. 5: ELLA
ELLA
No puedo dejar de sonreír, mi
cuerpo está lleno de energía y siento a mi alma respirar al fin dentro de la
misma rutina de este encierro indefinido. Pero hoy algo cambió, el día amaneció
de otro color y no me refiero al gris de nubes cargadas de lluvia, ni a un cielo
azul con el brillo de los rayos del sol. Sino al color de la alegría
inexplicable que te traen esos pequeños seres de tu vida que cambian toda tu
perspectiva de las cosas.
No hablo de criaturas mágicas, ni
de pajaritos del bosque, hablo de esas criaturitas hermosas pero incansables
que te hacen jugar y esconderte bajo la cama, como cuando eras niña, a pesar de
que ya te suenan las rodillas y sientes el real peso de toda tu humanidad. No,
no hablo de hadas, ni de amigos imaginarios o de animalitos juguetones. Hablo
de un puñado de ternura en un pequeño cuerpecito brincador, hablo de tratar de
contener nuevamente la risa nerviosa mientras te buscan cuando juegas a las
escondidas; una sensación que no sentía hace mucho tiempo y no creí recordar.
Hoy me reí a carcajadas, como no
me había reído desde antes de este encierro voluntario/obligado. Y para ser
honesta, mi día no ha cambiado en mucho; casi todo ha transcurrido como
cualquier otro, con el teletrabajo, la cocina, la limpieza de la casa, la
comida, la comida, la comida… ¿A ustedes también les pasa, o soy solo yo la que
siente que solo come y come todo el día? En fin, nada fuera de lo normal,
excepto ella.
La sonrisa que me acaricia el
corazón con ternura, el abrazo chiquito que te abriga como un manto cálido y
enorme. El oxígeno que llega a tiempo cuando sientes que se te está acabando el
aire que tratas de contener. Así se siente ver a los sobrinos, sentir el abrazo
de sus delgados pero acolchados bracitos, y besar sus cachetes gorditos y
suaves. Escuchar sus dulces vocecitas cantando, y sentirte obligada a jugar sus
juegos, aunque muy en el fondo sabes bien que es justo lo que quieres hacer.
Ella cambió por completo mi día y
dentro de mi rutina me puso color y calor. Qué suerte poder verla y tenerla
conmigo un ratito, y poder cambiar por una vez estos espasmos de cuarentena por
suspiros de amor.
*Para ti MJ.
ACS.


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Me hiciste llorar! Les amo!
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